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Como decirle a mis niñ@s que hay divorcio en casa.


Informar el divorcio, preocupación que afronto con regularidad, ¿cómo le digo al peque que me separo?.

La separación o divorcio de los padres es el inicio de una de las etapas más complejas para la vida de nuestros hijos, esos seres preciosos, llenos de inocencia y que nos tocan muy hondo. Es con diferencia,  uno de los episodios más difíciles que se pueden presentar en la vida de un niño.

Por lo general, el impacto que se genera en la dimensión emocional de los pequeñ@s tiene tal profundidad que les resultará difícil la asunción de la ruptura e interactuar, por largo tiempo, atendiendo a su natural personalidad….

En este sentido, estamos OBLIGADOS a recordar que seremos, para esos pequeños maestros,  sus padres para siempre y que ell@s persistentemente querrán vernos, disfrutarnos y encajarnos a través de ese rol que nos ha sido dado.

Esta publicación aspira a dar unas sanas pautas que eviten profundizar la confusión del menor, porque la situación sobrevenida es comprendida de forma diferente según la edad de los niñ@s, como también son  heterogéneas las situaciones que en el ámbito del hogar se presentan durante el deterioro de la relación de pareja. Estas pautas pretenden servir para que la niña o niño puedan seguir adelante con mayor fortaleza y estabilidad.

Desde mi experiencia vital y profesional, puedo certificar que una de las conversaciones más difíciles y complejas que tiene cualquier progenitor es aquella con sus hij@s acerca de la futura separación o  divorcio.

Asimismo enfatizo, por mi experiencia vital y lo referido por mis coachees, que atendiendo las pautas abajo referidas, se producirá un efecto positivo y estable en los hij@s, permitiendo así que tod@s puedan seguir adelante fundados en una relación amorosa, sólida, respetuosa y sana.

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La conversación.

Es IMPORTANTE tener claro que en el momento de la declaración del divorcio/separación, el mundo del niño o niña cambiará inmediatamente; a partir de allí se le crea una nueva realidad, su mundo ha dejado de ser el que conocía y, por tanto, se debe estar MUY atento a las palabras a expresar, el tono y los gestos, siendo que todos en su conjunto servirán para facilitar el acercamiento y la comprensión.

¿Cómo te sientes cuando vas andando y caes en un profundo agujero?.

Lo primero.

Accionar para hacerse cargo de la nueva situación, mediante la preparación de la conversación.

Esta acción para su buena realización, requiere diseñar y preparar la conversación, participando de ello, preferiblemente, ambos padres; recordando que el objetivo consiste en transmitir la convicción de que la decisión tomada es para el bienestar de tod@s.

Esta debe ser una conversación consistente en un baño de sincera realidad, con el propósito de evitar trasladar algún estado que genere ansiedad, inseguridad e inestabilidad a los descendientes.

Conviene que sea una conversación diseñada para ser:

    a) Real, directa y conjunta: lo ideal es que ambos padres, conjuntamente, transmitan la decisión tomada y la(s) razón(es) que la impulsa(n) con un lenguaje adaptado a los hij@s. Es apropiado incluir en el diseño que sean expresadas las palabras exactas relacionadas con la decisión adoptada; por regla general, tienen más miedo los padres a usar las palabras separación o divorcio que el miedo que tiene la niña o niño de oírlas. Siendo el caso que él o ella desconocen el significado del divorcio, entonces explicádselo de forma práctica y sencilla, como puede ser: “es nuestra familia con otras formas de estar y compartir”.

De existir más de tres años de diferencia de edad entre los hij@s, es prudente expresarlo con un lenguaje adaptado al menor de ell@s, haciéndole saber al otro que explicarlo así os resulta más fácil.

Es poco recomendable profundizar en el fondo emocional –no le des viento a ese fuego-, por el contrario interesa expresarlo desde una visión práctica, sean los ejemplos:

  1. tu mami y tu papi han decidido que es mejor vivir separados, porque tenemos formas muy diferentes de comprender nuestra vida juntos y aunque nos hemos esforzado mucho no hemos encontrado puntos de entendimiento; o también,
  2. papá y mamá hemos decidido divorciarnos porque encontramos muchas diferencias entre nosotros frente a situaciones muy importantes de nuestra vida.

Utilizar durante la conversación expresiones similares a: Se nos acabo el amor o ha aparecido alguien o ya no nos queremos como antes, son del todo inadecuadas porque abren la puerta a la fantasía del menor (de ocho años o menos) a la posibilidad que se acabe el amor hacia él o que pueda ser cambiado por otro y los mayores de 9 años, según su juicio de valor, tenderán a culpabilizar a la madre o al padre.

Recomiendo tener claro y asumidos los cambios más inminentes a producirse, de tal forma que los hij@s puedan aceptarlos positivamente cuando les toque vivirlos, conviniendo  en indicar las nuevas pautas de vida acordadas, tales como: estaremos juntos, con la diferencia que estarás un tiempo con mamá y otro con papá, por ejemplo, disfrutarás de estar una semana con mamá y otra con papá.

Así mismo, comentar que posiblemente se tendrán dos viviendas diferentes como una sana realidad, en ningún caso como una novedad maravillosa o premio, ya que  en cualquier caso será una decisión del hij@ considerar esos nuevos ambientes como un premio o una carga.

En otro orden de ideas, llevar a cabo la conversación evitando señalar culpables es una sana actitud,  la nueva situación debe ser asumida con toda responsabilidad por cuenta del padre y de la madre, intentando detener sentimientos de culpabilidad en los peques; sobre todo en la horquilla que va desde los 4 a 6 años, dado que pueden convencerse que el divorcio se debe a sus malos pensamientos o acciones en sus momentos de enfado.

Evitar hacer promesas y, desde luego, evitar prometer aquello que no se podrá cumplir.

Es oportuno hacer el cierre de la conversación reiterando la ausencia de culpa o responsabilidad de los hij@s y el profundo amor que sienten por ell@s, comentando por ejemplo:

  • tu/vosotros eres/sois lo mejor que nos ha pasado en la vida o,
  • hemos hecho muchas cosas buenas juntos y tu/vosotros eres/sois la mejor de ellas.

    b) Atractiva: es posible que el niñ@ ya esté sintiendo la tensión en casa y seguramente se siente triste, haciendo más por llamar la atención pensando que está haciendo algo mal. En el momento de la conversación, posiblemente, esté nervioso o ansioso, razón por la cual hay que acercarse de una forma que le permita recordar ese momento con una sensación de respetuosa certeza y bienestar.

En esta situación, los padres, basados en el conocimiento del gusto de sus hij@s son los llamados a diseñar la forma atractiva de abordar la conversación.

En todo caso, es una nueva realidad muy seria y compleja, por lo que es positivo evitar relativizar la situación y asomar que se solucionará en breve, todo lo contrario, indicar que llevará tiempo ajustarse a todos los cambios que vendrán y haciéndolo de forma atractiva para el descendiente; transmitiéndoles la posibilidad cierta, que una vez adaptados pasará a ser una agradable vivencia.

    c) Tiempo: esta parte del diseño debe incluir el espacio de tiempo preciso para comunicar la decisión tomada y aclarar todas las dudas que puedan presentar los menores, sobre todo entre los 9 y 12 años, etapa en la que empiezan a profundizar el sentido del bueno-malo y buscan un culpable y los menores de 9 años tendrán la tendencia a sentirse culpables.

Llegado el momento en que se han aclarado todas las dudas y cumplido el diseño de la conversación, hacer el cierre sin prolongarlo demasiado.

    d) Enfatizando: el profundo amor que ambos padres sienten por sus hij@s, haciéndoles saber que estaréis al lado de ellos siempre que ell@s lo necesiten y que es una decisión adulta de los padres, siendo los peques ABSOLUTAMENTE IRRESPONSABLES, es decir que nada han tenido que ver en la toma de la decisión de la separación.

Lo segundo.

Preparar el espacio para la conversación.

La importancia y trascendencia de la conversación exige su realización en un lugar que sea íntimo para la niña o niño, un espacio que le sea cómodo y conocido.

    I) El lugar: hemos comprobado que la habitación del pequeñ@ o del más pequeñ@ de la casa es el lugar idóneo para realizar la reunión, evitando cualquier interrupción.

Suele ser una mala decisión elegir un lugar ruidoso, desconocido para el menor o un espacio público concurrido.

  II) La forma: somos partidarios que la conversación se realice con todos   los participantes sentados al mismo nivel y, de poder ser, en círculo ya que repercute positivamente sobre el clima de entendimiento. Esta forma de sentarse enfatiza la unidad y la igualdad promoviendo, simbólicamente, la noción de iguales responsabilidades para todos.

Si el espacio no permite el círculo, puede optarse por la herradura pues se ha comprobado que calma los pensamientos, mejora la concentración y disminuye la ansiedad de los participantes.

Bueno es recordar que se intenta lograr tener una atmósfera agradable, a fin que el mensaje se reciba totalmente.

Sea cual fuere la forma de sentarse que se decida, debe ser tal que permita que todos se puedan MIRAR a la cara y acceder al lenguaje gestual, haciendo contacto visual pleno, pues el lenguaje corporal expresa más que las palabras.

  III) La fecha: aunque no  existe un consenso profesional al  respecto, lo recomendable, por regla general, es tener la conversación entre  una semana y media a tres semanas antes de implementar cualquier cambio, como tiempo suficiente para que los menores puedan asimilar la decisión y los cambios anunciados por venir.

Podemos incluir que  es poco recomendable realizarla cerca de fechas señaladas, después de momentos de fuerte tensión en el hogar, ni en aquellas importantes para el peque.

Expreso con toda certeza que desde mi práctica profesional, observo regularmente que las familias se re-crean, reconstruyen, reinventan y sólo se destruyen si los padres se empeñan en ello.

Sabiendo que quieres muchísimo a tu(s) hijo(s) y que en este momento puedes sentirte desconcertad@, piensa, ¿quién será su faro?.

René Sousa.

Coach Certificado.